lunes, 14 de noviembre de 2011

Perder Peso: ¿Más Ejercicio O Menos Alimentos?


Los pantalones no suben, hay dos huecos adicionales en la correa, la ropa es una o tres tallas más grande: ya es inevitable ocultar que su peso es superior al de un tiempo atrás. Finalmente, toma la decisión: "voy a perderlo". Pero, ¿qué será más efectivo para lograr este objetivo, comer menos o moverse más?
La Pérdida
Para producir una reducción del peso corporal es necesario un "desequilibrio" entre la cantidad de energía (calorías) que gasta y las que consume. La idea es que la cantidad de calorías gastadas (debido a su metabolismo, las actividades que realiza durante el día y el ejercicio programado) sea superior a las que ingiere a través de la comida. Igualmente, este desequilibrio puede lograrse reduciendo los alimentos que consume a diario.
Basándonos en esta premisa calórica, es mucho más fácil producir un déficit de energía cuando controlamos la ingesta de alimentos que cuando hacemos actividad física. Por ejemplo, 2 rebanadas de queso amarillo (30 gramos c/u) contienen alrededor de 230 calorías. Gastar esas calorías haciendo actividad física implicaría caminar a paso moderado durante 50 minutos (para una persona de 71 kilogramos de peso). Sin duda, es mucho más fácil evitar comer esas rebanadas para quitarse calorías de encima.
Igualmente, cada kilogramo de tejido adiposo almacena alrededor de 7,000 calorías y si logramos que esta persona camine 5 días a la semana (230 calorías cada día), gastaría 1,150 calorías cada semana, lo que produciría una pérdida de peso de tan solo 1 kilogramo de tejido adiposo en 6 semanas. Sin duda, una velocidad de reducción de peso nada alentadora para alguien que está perdiendo su ropa.
Sin embargo, reducir el peso corporal con actividad física solamente es posible, pero es necesario realizar sesiones de entrenamiento prolongadas y de alta intensidad, las cuales muchas de las personas sedentarias y con sobrepeso no están en capacidad de realizar. Además, le podrían producir lesiones que lo alejarían aun más de la actividad física.
¿Entonces Para Qué El Ejercicio?
Si bien la pérdida de peso se puede lograr más fácilmente reduciendo la ingesta de alimentos, el ejercicio ayuda a producir un balance calórico negativo, lo cual permite que las personas pierdan algo adicional de grasa corporal. Pero quizás lo más importante es que las personas que realizan actividad física tienen un mejor pronóstico para no volver a ganar esos kilos perdidos. Es decir, las personas activas mantienen el peso perdido durante más tiempo y esto sin duda es mucho más importante que reducir unos cuantos kilos y volverlos a recuperar rápidamente.
Otro de los efectos beneficiosos de realizar actividad física es que permite mejorar la composición corporal. Esto último se refiere a que cuando usted realiza actividad física estimula a sus músculos para que se mantengan en su lugar y no los pierda con los kilos que se está quitando. El resultado será una mejor apariencia física (menos tejidos colgando) y una tasa metabólica ligeramente superior (ya que el músculo tiene un metabolismo elevado en comparación con otros tejidos). Inclusive las personas que no pierden peso pueden beneficiarse del ejercicio obteniendo provechos adicionales para su salud que van más allá del valor de la balanza (Ej. mejor tolerancia a la glucosa, menores niveles de lípidos sanguíneos, etc.).
En conclusión, la pérdida de peso producida cuando se hace ejercicio solamente es poco alentadora a corto plazo. Sin embargo, modificando la ingesta de alimentos y combinándola con el ejercicio, se obtiene el método más efectivo para la pérdida de peso a largo plazo.
Recomendaciones Prácticas Para El Control Del Peso
  • Piense en la pérdida de peso como una modificación a largo plazo.
  • En cada comida consuma porciones de alimentos más pequeñas que lo usual.
  • Prepare sus alimentos sin agregado de grasas.
  • Incremente su ingesta de frutas y vegetales a diario.
  • Reduzca progresivamente la cantidad de azúcar que agrega a las bebidas y evite alimentos con alto contenido de azúcar.
  • Procure una pérdida de peso corporal de aproximadamente 1% a la semana (Ej. 600 gramos para una persona de 60 kilogramos).
  • Aumente la actividad física en labores cotidianas (Ej. caminar, subir escaleras, labores del hogar, etc.).
  • Ejercítese a diario con una actividad de su agrado.
  • Procure realizar 30 a 60 minutos de actividad física continua o fraccionada cada día (incremente progresivamente).
Pedro Reinaldo García M.Sc.
Instituto Gatorade de Ciencias del Deporte
Caracas, Venezuela

sábado, 12 de noviembre de 2011

Los 10 mandamientos de la pérdida de grasa

¿Quieres bajar de peso y perder grasa? Todo comienza por lo que comes. Todos queremos ser saludables, para sentirnos bien, vivir muchos años, no enfermarnos y tener una vida activa, productiva, feliz y llena de energía. Todavía estamos muy lejos de encontrar la fuente de la juventud embotellada y a la venta en farmacias, pero eso no quiere decir que el secreto para tener una vida larga y saludable no se pueda comprar en el supermercado. Esta súper confirmado que al comer bien, maximizas la probabilidad de no desarrollar padecimientos como la obesidad,  diabetes o el alzhéimer (que te pueden causar muerte prematura).
El cuerpo humano está diseñado para vivir al menos 120 años, claro está, si recibe una adecuada calidad de vida y una nutrición que proporcione equilibrio energético. Para ello se requiere “saber tratarlo” de acuerdo a un manual de uso, que se nos extravío en el camino. Pero nuestra mejor referencia es sencillamente seguir las leyes naturales. Todo sistema en movimiento requiere de un combustible. Así como los carros necesitan gasolina, el organismo vivo requiere de alimentos que faciliten las funciones de digestión, asimilación y eliminación, en vez de obstaculizarlas.
Y aunque no lo creas, nos atiborramos con alimentos muertos o químicamente procesados, mal combinados, mal preparados y con bajo contenido energético, que sobrecargan de esfuerzo al estómago y ocasionan digestiones lentas, fermentación y putrefacción de los mismos, aún antes de llegar a los intestinos. Dicho proceso es interno, no lo vemos, pero sentimos sus efectos a través de la pesadez, gases, agotamiento, para finalmente solicitarle a nuestro médico que sane un mal orgánico que nosotros mismos pudimos prevenir! Los alimentos concentrados (bajo contenido de agua) o sea todos aquellos que no son ni frutas ni verduras deberían denominarse “ladrones de energía” porque afectan el equilibrio energético, tan indispensable para la salud y vitalidad.
Para que tu cuerpo elimine adecuadamente los desechos o residuos necesitas energía… pero los alimentos sabrosos que la mayoría de nosotros estamos mal habituados a ingerir, sobrecargan tanto al estomago, que al final de las 25 horas promedio de digestión, ya el cansado organismo apenas funciona con menos del 50% de su energía potencial. Lo maravilloso es que ese caudal de vitalidad está al alcance de nuestras manos, ¡ya!
Los alimentos energetizantes como las frutas, son naturales, vivos y depurantes. Los alimentos autolimpiantes y autoequilibrantes de energía tales como las verduras y legumbres (en su estado natural no cocidos equivalen a gasolina óptima).
De hecho, el cuerpo está diseñado y programando para una natural y permanente depuración y autolimpieza de residuos y toxinas, sólo que nosotros sobrepasamos dicho límite diario, permitiendo así la acumulación y depósitos de los mismos (celulitis, cauchos, barrigas prominentes, entre otros). Te parece conocido?
¿Qué hacer entonces? Aprender a comer es la solución! La herramienta para la salud y el cuerpo esbelto está en nuestras manos!
En qué consiste una alimentación saludable? Una alimentación saludable es aquella:
  • BAJA en grasas, azúcar y sal (sodio);
  • ALTA en fibra, proteínas magras, vegetales y frutas.
Como regla general, se deben escoger alimentos con alto poder antioxidante, eliminar las frituras, la comida chatarra, mantequilla, margarina y embutidos.  Se debe incluir el consumo diario de lácteos descremados como el yogurt, rico en proteínas, calcio y minerales. Además, se debe beber 1,5-2 litros de agua mineral al día (6-8 vasos),  para reponer el agua que se pierde durante el día.
¿Sabías que haciendo algunos cambios sencillos en cómo se cocinan es posible disminuir las calorías, las grasas y otras propiedades que pueden afectar la salud? O sea, en muchos casos, no será necesario que modifiques lo que comes sino el modo de prepararlo. Tampoco se requiere que gastes mucho dinero en productos especiales, el secreto está en cómo se cocina.
¿QUIERES LOGRARLO?… ¡Entonces lee cuidadosamente!
1. ¡HAZLO CON VOLUNTAD Y FIRME DETERMINACIÓN!
Si ya tomaste la decisión de cambiar tus hábitos de vida, tener un peso saludable y verte bien, , no permitas que nada ni nadie pueda sabotear tu esfuerzo. Piensa en lo bien que te sentirás cuando te deshagas del exceso de peso. Cada menú sugerido es temporal. Tómalo como un paso previo para activar tu metabolismo y alcanzar metas a corto plazo. Al lograr un peso saludable, será mucho más flexible y fácil de tomar como un hábito alimenticio de por vida. No te engañes a ti mismo. No pierdas tu tiempo, tu esfuerzo ni tu dinero. ¡ADELANTE, QUE SÍ SE PUEDE!
2. ¡COME SUFICIENTE! 
Nunca te quedes con hambre, pero cuando te sientas satisfecho, para de comer.  Debemos ir reduciendo poco a poco, la cantidad de alimentos que ingerimos para que así gradualmente, cada vez nos sintamos igualmente satisfechos aunque comamos menos.

3. ¡DESAYUNA MUCHAS PROTEÍNAS!
Cómelas hasta sentirte satisfecho. Así se activa tu metabolismo y te ayuda a no sentir tanta hambre en las tardes. Existen varias investigaciones acerca de la importancia de la primera comida del día. Un estudio reciente encontró que quienes comen desayunos ricos en proteínas se sienten más satisfechos y tienden a comer menos bocadillos durante el resto del día porque les ayuda a controlar el apetito. Los especialistas recomiendan que no hay que pasar por alto el desayuno, hacerlo no es saludable y hasta se ha comprobado que quienes no desayunan suelen tener peores hábitos alimenticios, mayor apetito durante el día y son más sedentarios y propensos a tener colesterol alto, entre otras condiciones. Sin embargo, que un desayuno sea saludable no significa que sea excesivo o abundante! Al final todas las calorías que comes durante el día cuentan!



4.    ¡NO DEBES SALTARTE NINGUNA COMIDA!
Me refiero a desayuno, merienda en la mañana, almuerzo, merienda pm y cena, mínimo cinco comidas al día si quieres activar tu metabolismo, controlar tu ansiedad y apetito, además de perder peso en forma saludable y permanente. Repito, se trata de comer bien, las calorías que consumes durante el día se van acumulando. Los alimentos que consumas deben ser de calidad, no es lo mismo merendar un postre que una fruta! Al final del día un hombre promedio debe consumir 1800-2000 calorías y una mujer entre 1400-1600 calorías dependiendo de su actividad durante el día! Recuerda que para perder peso, las calorías que ingieres deben ser menores a las que gastas! MATEMATICA SIMPLE! No existen milagros! No creas que SOLO por estar comiendo en forma saludable bajarás de peso, ¡debes cuidar también las calorías que consumes! ¡OJO con esto!
5.    ¡TOMA MUCHA AGUA!
Dos litros distribuidos a lo largo del día (8 vasos), para mantenerte hidratado, mejorar el aspecto de tu piel y disminuir la ansiedad por comida. El agua es la esencia de la vida y es necesario para cada célula de tu cuerpo. Aproximadamente el 60-70 por ciento de tu cuerpo está compuesto de agua. Esta es, de hecho, el segundo elemento más importante que necesitas para sobrevivir, luego del oxígeno. El agua interviene en todos los procesos de la vida individual que se lleva a cabo en tu cuerpo. Casi 2 tercios de nuestro peso corporal es agua. La sangre es 83% agua, los músculos son 75% agua, el cerebro es 85% agua y los huesos son 22% agua.

6.    PREPARA Y CONDIMENTA TUS ALIMENTOS EN FORMA SALUDABLE
No utilices cubitos, adobos o condimentos muy preparados, prefiere los condimentos naturales siempre. Utiliza en cambio:
  • Sal baja en sodio, pimienta, ajo, cebolla, perejil, orégano, cilantro, tomillo, romero, jengibre, albahaca, curry, comino.
  • Mostaza normal, salsa de soya light, yogurt natural descremado sin azúcar.
  • Aceite de oliva, vinagre balsámico o normal, limón.

7.    ELIMINA LAS FRITURAS DE TU VIDA!
¿Frito o al horno? Ten en cuenta que cada cucharadita de aceite que utilizas para freír le va a agregar alrededor de 100 calorías a tu plato. Si en vez de freír elijes cocinar al horno, no sólo reduces las calorías y las grasas de la fritura sino que además permites que lo que estás cocinando pierda su propia grasa.
Los alimentos deben ser preparados a la plancha en sartén de teflón o wok o asados al hornopara minimizar la necesidad de aceite. Limita el aceite de canola a una cucharita para cocinar los alimentos. Limita el aceite de oliva a una cucharita sobre las ensaladas o vegetales al vapor. Nunca calientes el aceite de oliva porque se convierte en una grasa poco saludable. El aceite de oliva es muy saludable pero una cucharada tiene más de 130 calorías! Si comes en exceso, igual te engordará a pesar de sus múltiples beneficios! Prefiere siempre el aceite de canola para cocinar alimentos a la plancha. Resiste mucho mejor altas temperaturas que el aceite de oliva. Procura consumir el aceite de oliva crudo. No lo utilices para cocinar. El aceite de oliva se satura al cocinarlo y pierde sus propiedades. Prefiere comerlo crudo no más de 1 cucharada (Tiene 130 calorías o más)! Existe otro aceite además del de Canola para cocinar, el aceite de la semilla del aguacate es excelente para resistir altas temperaturas!

8.    ¡EVITA EL AZÚCAR!
Endulza con Stevia, Sucralosa (Splenda) o fructosa granulada y utilízala con moderación. El exceso de azúcar conduce al sobrepeso, ya que se almacena en forma de grasa y favorece también la aparición de diabetes. Cuando ingieres mucho azúcar, aumentan bruscamente sus niveles en la sangre. El contenido inestable del azúcar en la sangre lleva a menudo a los cambios frecuentes del humor, la fatiga rápida, los dolores de cabeza regulares y llama la necesidad constante de la comida dulce. Se forma gradualmente la dependencia original, cuando cada nueva porción de azúcar llama el alivio temporal, sin embargo en algunas horas la necesidad del azúcar y el sentimiento del hambre crecen aún más fuerte. El azúcar además aumenta el riesgo de la obesidad y la diabetes.
9.    ¡COME DESPACIO Y MASTICA BIEN LOS ALIMENTOS!
La sensación de hambre suele desaparecer a los 30 minutos después de comenzar a comer, por tanto cuanto más despacio comas menos calorías ingerirás. Al masticar bien facilitamos la digestión y ésta será meno pesada. Relajarse en el momento de comer y masticar despacio son dos de las claves para mantener un peso saludable. Esto también ayuda a sentir la sensación de saciedad y no comer de más. El estudio que lo comprueba fue publicado en la revista Journal of the American Dietetic AssociationSe realizó con una muestra de 30 mujeres que a la hora de comer presentaban distintos niveles de velocidad, y usaban de forma diferente los utensillos. Quienes tardaban más en el almuerzo consumieron menos alimentos, se sentían más “llenas” y habían bebido más agua. Todavía no se ha establecido la relación que vincula la lentitud al masticar con la sensación de saciedad y de menor consumo de alimentos. Pero, ya se puede adelantar que: comer más lento sirve para controlar la cantidad de alimento que comemos y reducir la ansiedad.  La técnica a seguir consiste en bajar el cubierto a la mesa en cada bocado y masticar como mínimo unas 20 veces. Tal vez nos lleve un poco más de tiempo cada comida, pero seguro que vamos a ver los resultados en la silueta.

10. DISMINUYE EL CONSUMO DE SAL (SODIO)!
Esto favorece la retención de líquidos y la absorción de glucosa en el intestino, con el consiguiente aumento de peso y de volumen corporal, además de ser el factor más importante en el aumento de la presión arterial y la aparición de enfermedades cardiovasculares. La Organización Mundial de la Salud recomienda que el consumo de sal no supere los 2.5-5 gramos diarios (1/2 a 1 cucharita pequeña), siempre considerando que muchas salsas y enlatados ya contienen una cantidad elevada de la misma.

Tips para hacer tu comida más saludable

¿Estás cambiando tu vida y quieres consejos y consejos para ahorrarte calorías al comer? Aquí te dejo algunos tips para hacer tu comida más saludable. No es tan difícil. ¿No lo creen?
1. ¿Frito o al horno? Ten en cuenta que cada cucharadita de aceite que utilizas para freír le va a agregar alrededor de 130 calorías a tu plato. Si en vez de freír elijes cocinar al horno, no sólo reduces las calorías y las grasas de la fritura sino que además permites que lo que estás cocinando pierda su propia grasa.
2. Otra forma saludable de cocinar las carnes es hervirlas. Puedes utilizar caldo o condimentar el agua para darles más sabor. Del mismo modo, si decides guisar los alimentos, refrigera los platillos cocinados y quítale la grasa fría antes de recalentarlos.
3. Especial para los vegetales. Cocínalos al vapor, en un colador sobre agua hirviendo. Déjate guiar por tus instintos y agrégales todo tipo de condimentos.
4. Huevos. Cuando hagas huevos revueltos u omelette (tortilla de huevos), usa sólo una yema por porción y añade algunas claras de huevo a la mezcla (también puedes usar un sustituto de huevo).
5. Platos verdes. Utiliza distintos tipos de vegetales verdes y combínalos de diferentes maneras para que tus ensaladas sean diferentes y así tienes variedad.
6. Cereales y granos. Son una buena alternativa para que le agregues a tus ensaladas, por ejemplo, frijoles, garbanzos, caraotas, habichuelas o arvejas. Le agregan más nutrientes, te ayudan a que se te quite el hambre y aportan nuevos sabores.
7. Alimentos a base de soja o soya. Reemplaza las carnes por alimentos a base de soja (soya). Una opción interesante es el tofu, que se puede combinar con sabores dulces y salados.
8. Sabores con especias. Utiliza diferentes condimentos para darle sabor a las comidas y disminuye la cantidad de sal y de azúcar que le agregas a tus platillos.
9. Salsas. Mezcla los aderezos cremosos con yogur simple, bajo en grasa o sin grasa. Agrega estas salsas a todo tipo de alimentos, ya sean a base de carnes, vegetales e incluso frutas. Una vez más, déjate guiar por tus instintos.
10. Alimentos enlatados. Quítale el aceite al atún, al salmón o a las sardinas enlatadas, escurriéndolas y enjuagándolos con agua (también puedes elegir estos productos procesados en agua, en vez de en aceite).
11. Por último, no te olvides de dejar volar tu imaginación con nuevas combinaciones y sabores. ¡Diviértete! Es posible que a veces haya algo que alguno de tus hijos o tus invitados no apruebe, pero lo más probable es que te sorprendas de cuánto les gusten los platos que surjan de tu inspiración en un momento de creatividad en la cocina. Lo más importante es que siempre que cocines, tengas en mente que cada ingrediente influye en qué tan saludable resulte tu platillo.

sábado, 29 de octubre de 2011

Propiedades de las frutas tropicales

Propiedades de las frutas tropicales

Propiedades de las frutas tropicales. 
Las frutas tropicales poseen una gran variedad de color, que hacen que llamen la atención y estimulen el apetito; además estas frutas poseen una gran  riqueza de color,  debida a sus componentes, principalmente flavonoides,  carotenos y licopeno en algunos casos.
Por sus propiedades antioxidantes, las frutas protegen de ciertos cánceres, disminuyen el colesterol o previeneen inflamaciones como la de próstata, además tienen aromas y sabores muy destacados, que estimulan la producción de jugos alimentarios y resultan adecuadas en niños inapetentes y en personas con trastornos alimentarios como la anorexia.
Su sabor tan dulce se debe, a la presencia de azúcares muy concentrados, mucho más que en el resto de futas no tropicales, que proporcionan una gran sensación de saciedad y resultan adecuadas en dietas de adelgazamiento.
Lo que llama la atención en las frutas tropicales, además de las propiedades ya mencionadas, es su concentración de vitaminas, como la vitamina A y la C, con propiedades antioxidantes y minerales, como potasio, magnesio, hierro y fósforo.
La mayoría de frutas tropicales favorecen la digestión, evitando la gastritis y lka aparición de gases, quitan la sed y resultan refrescantes, proporcionan agua al organismo y evitan la deshidratación.